En 1743, en tiempos de la colonia, se fundó la Real Casa de Moneda de Santiago y sus acuñaciones monetarias se extendieron desde 1749 hasta 1817. Por ello, las piezas elaboradas en esta época virreinal lucieron, cronológicamente, el nombre y las efigies de los monarcas españoles del período: Primero a Fernando VI y luego a Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. En 1749, se acuñó la primera moneda en oro y tenía un valor de cuatro escudos. A partir de 1758, se comenzaron a elaborar monedas en plata, las cuales recibían el nombre de “real de a ocho”. En su elaboración se ocupaban los modelos que eran enviados directamente desde la corte de Madrid. El cargo de grabador de la Real Casa de Moneda de Santiago lo desempeñó en primer lugar Manuel de Ortega y Balmaceda. Posteriormente, le correspondió a Rafael Nazabal y luego de su muerte, Ignacio Fernández Arrabal pasó a ser, en 1786, el último grabador virreinal.
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